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El Hammam y el restaurante Mariano #TBMAGP en Málaga

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Con motivo del #TBMAGP, Turismo de Málaga organizó una serie de actividades para que los blogueros asistentes pudieran disfrutar de la ciudad según los gustos de cada uno. De la extensa lista, que incluía desde paseos en segway hasta un taller para pintar como Picasso, nosotros escogimos dos actividades: la visita al Hammam de Málaga y un curso de cocina en el restaurante Mariano.

Ni que decir tiene que el hammam fue la primera actividad en la que se agotaron las inscripciones y es que, tras la jornada intensiva del día anterior, relajarse en un auténtico hammam y que luego te den un masaje es todo un lujo. A las diez y media nos presentamos todos en el Hammam y nos facilitaron unas chanclas de un solo uso, una toalla y un pestemal (pareo) por si no te habías traído el bañador. El interior del hammamno es muy grande, tiene una sala con un mármol caliente con forma redonda y otra con unos escalones de mármol donde uno puede tumbarse y relajarse.

En la sala que hay en la entrada, hay tres camas de mármol en donde te hacen el baño. Lo cierto es que el baño que nos dieron en Málaga difirió un poco del que me di en Estambul. El hammam de Málaga es mixto, con lo que las “matronas” van con bañador y a la hora de limpiarte, en lugar de envolverte en una espesa capa de jabón, en Málaga te daban primero un masaje con aceite y jabón y luego te exfoliaban con un guante de crin. Creo que prefiero el formato malagueño. Lo que me pareció extraño es que no te lavaran el pelo al finalizar como hacen en Turquía, ya que cuando salí me quedó el pelo un poco mal.

El momento más tenso del baño es cuando te echan el cubo de agua fría, porque se nota bastante el impacto con todo el calor que uno lleva encima y algún que otro grito se oyó en la sala. Advertencia: en el hammam no esperéis piscina porque los baños árabes no tienen, los que tenían piscinas eran los baños romanos y eso es otra historia. El Hammam de Málaga también dispone de una sala donde, una vez tomado el baño, uno se pueda relajar, aunque ese día teníamos una agenda tan apretada que no tuvimos tiempo de usarla.

Una vez relajados y con la piel suave como la de un bebé, fuimos caminando por el centro histórico de la ciudad. El centro de Málaga es muy bonito y lo tienen muy bien cuidado. Me gustan mucho los edificios pintados con esas balconeras de madera blanca tan típicas.

A la hora señalada nos presentamos en el restaurante Mariano, uno de los mejores de la ciudad. Junto con 12 blogueros más nos habíamos apuntado al curso de cocina tradicional. En la planta superior habilitaron una mesa alargada para que no nos perdiéramos ningún paso de cómo preparar el ajo blanco malagueño. El chef Manuel Molero, que lleva tres años al frente de la cocina del Mariano, nos explicó cómo realizar la receta. Él usó Thermomix, pero nos dijo que con una batidora también se podía hacer.

Receta del ajo blanco malagueño estilo restaurante Mariano

Ingredientes:

100 g de almendras crudas
3 dientes de ajo
200 g de pan blanco duro
100 g de aceite de oliva suave
1 litro de agua bien fría
3 cucharadas soperas de vinagre de Jerez
racimo de uvas moscatel

Preparación:

1.Ponemos el pan en remojo en el litro de agua y lo dejamos en la nevera para que esté bien fresquito.
2.Escaldamos las almendras con agua hirviendo 5 minutos para pelar las almendras.
3.En una batidora picamos los ajos pelados, las almendras peladas y un poco de sal. Añadimos el pan remojado (bien escurrido) y se mezcla todo bien. Se hace una pasta fina, a la que se añade el aceite lentamente para que ligue.
4.Después añadiremos el vinagre y lo mezclaremos bien.
5.Se le echa agua fresca lentamente para que quede todo bien mezclado.
6.A la hora de servir el ajo blanco, decoramos el plato con unas uvas peladas y sin pepitas.

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