Europa

Excursión a Amberes, la grata sorpresa del viaje

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Seguimos con los relatos del viaje a Flandes del verano de 2013. Este día nos desplazamos desde Gante hasta Amberes para visitar la ciudad durante una jornada. Si estáis pensando en qué ver en Amberes en un día, esta entrada os resolverá las dudas.

A poco más de quince minutos caminando de nuestro apartamento en el centro de Gante, se sitúa la estación de tren de Gent-Dampoort y allí fuimos a tomar uno de los numerosos trenes que conectan Gante con la ciudad de Amberes. Nada más llegar, la magnífica estación Central de Amberes nos dio la bienvenida y rápidamente supimos que la visita a esta ciudad no nos defraudaría. La estación Central de Amberes empezó a construirse en 1895 y finalizó su construcción diez años más tarde. Al bajar del tren sorprende el techo acristalado y, una vez dentro del vestíbulo, la gran cúpula de la sala de espera te deja sin palabras.

Pusimos rumbo hacia el centro de la ciudad dando un paseo por la avenida De Keyserlei, un amplio boulevard con terrazas y tiendas, y las que más atraían la atención eran las de diamantes. Amberes es famosa a nivel mundial por el tallado de diamantes y cerca de la estación central ya pueden verse decenas de tiendas con preciosos brillantes en sus escaparates.

El centro histórico de Amberes está solo a unos quince minutos andando pero, en lugar de dirigirnos a la catedral o la Grote Markt, empezamos visitando la preciosa plaza de Conscienceplein, la primera plaza peatonal de la ciudad, que lleva el nombre del escritor Hendrik Conscience. La plaza está llena de tilos y algunos restaurantes pequeños con terrazas donde sentarse a tomar algo tranquilamente. Un edificio de la plaza destaca por encima de todos: la iglesia de San Carlos Borromeo, una imponente iglesia barroca que esconde 43 pinturas y numerosas esculturas creadas por el famoso pintor Rubens.

De hecho, Amberes y Rubens casi van cogidos de la mano. Además de la iglesia de San Carlos Borromeo, también podemos encontrar obras maestras del pintor en la catedral de Nuestra Señora. Este es el edificio que más destaca en el centro de Amberes, ya que tiene nada menos que siete naves y el campanario mide 123 metros de altura. Dicen que desde lo alto se puede ver el Atomium de Bruselas.

Para nosotras, la catedral de Amberes nos traía recuerdos de la infancia, ya que vimos la serie de dibujos El Perro de Flandes, que iba de un niño muy pobre llamado Nello que tenía un perro llamado Patrasche. Le gustaba mucho pintar y su máxima ilusión en la vida era ver el cuadro El descendimiento de la cruz de Rubens. El pobre pasa muchas penurias, pero finalmente consigue ver el cuadro en la catedral, aunque la historia acaba teniendo uno de esos desenlaces que hacen que acabes traumatizado. Sin embargo, al entrar en la catedral y contemplar las obras de Rubens entendimos por qué Nello se empeñó en cruzar medio país para verlas.

A pocos metros de la catedral se encuentra otro de los puntos neurálgicos de Amberes: la Grote Mark o Plaza Mayor. Esta plaza rezuma encanto por todos los costados. A un lado se alza el Ayuntamiento, que es un precioso edificio de estilo renacentista. En otros dos costados tenemos las típicas casas gremiales flamencas, en este caso construidas en el s. XVI y XVII, y, en el centro, la estatua de Brabo en la fuente central que nos recuerda la leyenda de la mano de Amberes.

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